Palabras.
Las palabras son solo eso, palabras...Basta una mirada para saber qué quieres decirme y yo te contesto con una sonrisa. Un suave pero sutil y efectivo roce con las yemas de tus dedos sobre mi piel hace que mis hormonas despierten y reaccionen. Y me encanta cuando vuelcas todo tu ser, en cuerpo y alma, para partirme por la mitad el pecho y llegar a tocar mi corazón. Es entonces cuando desnudas mi alma. Es algo fantástico. Me vuelvo loca al sentir tus manos serpenteando lenta, suave y dulcemente por todo mi cuerpo hasta llegar a esa ardiente barrera, alimentada por una gran pasión. Siento tu cálido aliento sobre mi nuca y sé que aún sigues ahí. Entre todos estos gestos, el tiempo se detiene y en el mundo sólo existimos tú y yo, amándonos. Sobran las palabras pues nuestros cuerpos, nuestras manos, cada beso que nos damos...lo dicen todo, nos delatan. Pero te volveré a repetir dos palabras que tu ya sabes: te quiero...